Jesuitas Cataluna | 15 de marzo 2021
Al inicio de curso 2020-2021, la comunidad de jesuitas ubicada en la calle Palau, en el centro de Barcelona, se renovó para abrirse a la hospitalidad y ayudar a dinamizar una Comunidad Apostólica amplia con todas las personas que participan en la casa. El edificio en el que se encuentra esta comunidad acoge también la Fundación Migra Studium y la Iglesia Nuestra Señora de la Victoria.
Desde inicios de febrero, Aboubaker Sidiki Kake comparte vida y espacios con los 5 jesuitas que forman esta comunidad. Es un chico de Guinea Conakri que llegó a Barcelona hace tres años y habla muy bien tanto el español como el catalán. En estos momentos busca trabajo para ser plenamente autónomo. Puede leer su testimonio en este artículo publicado recientemente en la revista de ACO.
Las comunidades de hospitalidad surgieron hace ya unos años en diferentes puntos donde está presente la Compañía de Jesús, con el deseo de compartir como religiosos, nuestra vida cotidiana con personas de origen inmigrante que tienen dificultades para garantizar su derecho a una vivienda digna. En Cataluña la comunidad de Bellvitge ya lleva cuatro cursos acogiendo a personas de origen inmigrante, de la mano del proyecto de hospitalidad de Migra Studium ( www.hospitalaris.org ). "Su experiencia", explica el superior de la comunidad de Palau, el jesuita Pau Vidal , "nos ha sido de mucha ayuda e inspiración para dar este paso".
Una oportunidad para que nuestra vida religiosa se renueve y pueda ser significativa hoy
Abrir las puertas de las comunidades y convivir con personas de origen inmigrante ayuda a concretar la Preferencia Apostólica Universal tercera de la Compañía de Jesús, que nos invita a andar con los vulnerabilizados. "Deseamos que esta experiencia sea ocasión para renovar nuestra vida espiritual como seguidores de Jesús, que siempre acogía a todo el mundo. Las comunidades de hospitalidad son también una manera concreta de ir ensayando nuevos modelos comunitarios, para que nuestra vida religiosa se renueve y pueda ser significativa hoy", afirma Pau Vidal.
Por otra parte, la gestación de la Comunidad Apostólica Palau va tomando ritmo. Se ha creado un grupo que reúne a unas treinta personas, llamado Fe y Migra , hace ya un año que hace encuentros mensuales de oración. Son espacios de profundidad y compartir con el objetivo de alimentar una fe que abre la justicia. En medio de esta Europa en la que muchos inmigrantes extranjeros se encuentran excluidos y con actitudes hostiles, el grupo de Fe y Migra quiere poner rostro humano y cultivar el deseo de encuentro y celebrar la diversidad. En estos momentos, el grupo trabaja para concretar más pasos y consolidar un núcleo comunitario suficientemente sólido, que ayude a articular más estrechamente la comunidad de vida, la obra social y la iglesia, las tres realidades presentes en la calle Palau.
Pau Vidal SJ
15 de marzo de 2021





