Barcelona, 22 de marzo de 2020
Comunidad de Jesuitas en la Calle Roger de Llúria, 13
Queridos amigos y amigas del Casal Loiola,
Llevo unos días pensando y orando qué podría compartir con todos vosotros. Al final me he decidido a escribir unas letras para, en la medida de lo posible, poderos transmitir que los jesuitas que acompañamos al Casal, también lo hacemos en estos momentos de dificultad.
Unos días antes de la invitación de las autoridades a confinarse en casa, me operaron de una rotura de ligamentos en la rodilla, estando dos días en el hospital y después en casa. Allí empecé a vivir la dificultad de tener que depender de otros para mi día a día y empecé un tiempo de reflexión y consulta espiritual que me ayudara a vivir estos momentos difíciles. Unos días después estamos todos encerrados en casa, y viviendo una situación extraña que nunca antes se había dado. Desde el primer momento agradecí al Señor que me permitiera vivir con antelación estar cerrado y tener que organizarme mi tiempo. ¿Por qué? Porque muchos de vosotros, bien a través del correo o de whatsapp, bien a través de vídeo llamada, o bien en el acompañamiento ON LINE, me han pedido consejo, o unas palabras de ánimo que yo, sin pretenderlo, ya tenía rezadas y meditadas.
Desde la imposibilidad de desplazarnos, de tomar todas las decisiones que quisiéramos y de la inseguridad constante provocada por el escenario que tenemos delante, permítame que le comparta algún momento vivido o alguna reflexión, por si ayuda a vivir en comunidad, aunque sea en la dispersión. Todos los días, a las 13:00, la comunidad de Casp-Llúria celebra la eucaristía. En ella pedimos por nuestros amigos y por el mundo. En ella, tengo presentes a todos ya sus familias. Sabed que rogamos por vosotros y sus necesidades.
Lo que estamos viviendo ahora es duro. Estamos saturados de noticias, muchas de ellas falsas e incompletas, que para nada nos ayudan a vivir en paz. Pero es necesario informarse. Hagámoslo filtrando las posibles noticias que no nos ayuden. El cristiano tiene en la ESPERANZA uno de sus principales pilares. Una esperanza que ya se intuye, de alguna forma, en el tiempo litúrgico que estamos celebrando: la cuaresma. Debemos confiar en que Dios tiene una propuesta para nosotros que es de VIDA y no de muerte o desesperación. Ayudémosle a llevarla a cabo. Llevamos esperanza en nuestras actitudes, en nuestro día a día.
Así, nuestra oración debe cambiar algunos de sus parámetros vitales. Si normalmente el reflejar es una parte importante en nuestras meditaciones, ahora que nos pasan "menos cosas" al estar encerrados, estamos invitados a CONTEMPLAR a Jesús, a quien le siguen pasando cosas en el evangelio. Ver cómo Él las vive, las reza, las trabaja, puede ser un ejemplo para nosotros y para lo que estamos viviendo ahora. No centrarnos en nosotros en la oración, sino ponerlo a Él y su vida en primer lugar, puede ayudarnos a pautar nuestra vida desde el amor.
Cuidar nuestra rutina, nuestra dieta, nuestras conversaciones, debe ser un ejercicio de por vida. Ahora tenemos la oportunidad de hacerlo más conscientemente. No lo hacemos porque toca y nos ayuda a no desesperar, sino que puede ser un entrenamiento para hacerlo cuando la vida se normalice y, con Ignacio, nos preguntamos "a dónde voy ya qué". Ser conscientes de lo que nos pasa por poder cuidarnos y cuidar a los demás es un ejercicio espiritual que se puede activar en tiempos de crisis, pero nos servirá para el futuro.
La Compañía sigue trabajando en ese tiempo y el provincial nos invitaba a los jesuitas a mantenernos unidos, en misión y en solidaridad con todos. Creo que es un buen mensaje para quienes vivimos el Casal como misión, fuente de evangelización, solidaridad y, en cierta medida para algunos, como en casa, como hogar. Mantenernos unidos en la oración, con múltiples iniciativas (en los próximos días, la Compañía en Cataluña lanzará un proyecto propio); manteniendo el contacto y las reuniones de nuestros grupos y comunidades en la medida de lo posible (los chicos y chicas de MAGIS se están reuniendo vía ON LINE y también algunas comunidades intermagios); los acompañamientos espirituales también ONLINE o por teléfono son algunas de las herramientas que pueden ayudarnos a vivir ese tono espiritual en el que vivimos.
Tengámonos presentes unos a otros en estos días, a los que conocemos y tratamos más dentro de Casal ya los que no tanto, con tanta riqueza de vida comunitaria y diversidad de edades y experiencias. Que la familia recuerde al Casal (los pequeños y no tan pequeños el CIM, los mayores sus diferentes comunidades) así como los que acompañamos al Casal en el día a día os recordamos a todos.
Muchos son los profesionales sanitarios que tienen en el Casal Loiola el lugar espiritual y de encuentro comunitario. Las conocemos y conocemos de sobra. Por ellos pedimos especialmente estos días, para que Jesús les acompañe, así como a los más vulnerables de los nuestros: la gente mayor. Os pido que toda la comunidad del Casal ruega por ellos, para que el Señor les dé fuerza, en su trabajo a unos, y paciencia en el encierro por el bien común a todos.
Bien amigos y familias, sólo deseo que este tiempo duro acabe siendo un tiempo de gracia en el que el Espíritu Santo de Dios nos ayude a vivir en nuestra vida con el corazón abierto a su voluntad.
En el Señor,
Antonio J. Ordóñez sj
Consiliario del Casal Loiola





