La semana pasada tuvimos el privilegio de recibir al profesor Enrique Lluch Freschina, economista y autor reconocido por su enfoque en la economía ética y solidaria, quien compartió el pasado jueves 6 y viernes 7 de febrero dos charlas tituladas: "¿Cuánto más mejor o el pan nuestro de cada día?" y "Economicismo y la buena noticia cristiana" . Lluch ha escrito varios artículos y libros sobre economía y doctrina social de la Iglesia, entre ellos: "Más allá del decrecimiento" o "Una economía para la esperanza".
Estos encuentros fueron una oportunidad para reflexionar sobre cómo el mensaje evangélico y los valores cristianos están integrados en la órbita económica. En sus charlas nos animó a superar la lógica del individualismo y del consumo desenfrenado, optando por un modelo de economía que ponga en el centro la dignidad humana, el cuidado del medio ambiente y los valores profundamente arraigados en el Evangelio.
En ese intercambio, se planteó una mirada económica basada en el deseo, resaltando los bienes como limitados y los recursos como bienes escasos. También se profundizó en las necesidades, sus consecuencias, la sociedad como lugar de incitación a partir de un consumo constante e insaciable y sus repercusiones a nivel ecológico.
En palabras de Lluch Freschina, “centrarnos en nosotros y en el nuestro nos impide abrirnos a la sorpresa del otro, al día que tenemos delante, a lo que Dios nos ofrece en nuestra vida”. Este adentramiento en nosotros mismos nos lleva a buscar compañía, pero no comunión, lo que nos hace vivir en una sociedad individualista.
En sus presentaciones, remarcó la economía desde un nuevo paradigma como una herramienta al servicio de las personas, por lo que este cambio permite ver la realidad con nuevos ojos.
Al finalizar los encuentros, participamos de un enriquecedor espacio de preguntas y respuestas, donde los asistentes compartieron dudas, preguntas y reflexiones. Agradecemos profundamente a Enrique Lluch Freschina por compartir su tiempo en el Casal Loiola, su mensaje nos desafía a renovar nuestro compromiso como comunidad cristiana en la construcción de la justicia.








