El pasado sábado ofrecimos la Eucaristía del Casal para recordar y agradecer la vida entregada de Santi Thió SJ, que fue consiliario del Casal Loiola y de la CVX Fòrum Joves durante muchos años y que nos dejó repentinamente este verano. Al terminar la Eucaristía hubo un pequeño concierto de la coral de la Asociación Àkan en la que Santi dedicó muchos esfuerzos. La colecta de ese día que ascendió a unos 1000€, prácticamente, fue íntegramente a esta Asociación.
Os dejamos el escrito leído por la M. Lluïsa Geronès durante esta celebración:
Santi es uno de los tres fundadores de la asociación Àkan, en 2003. Pero, para ser más exactos, la implicación con la inmigración empezó en 1999, con personas que vivían una grave complejidad de vida. Había llegado a Girona en 1998.
La gravedad y la implicación es lo que definen estos más de veinte años... Y la seriedad, porque estos veinte años comportan también una evolución en todos, y en Santi también. Un cambio personal, íntimo, profundo.
Para hablar de lo que es difícil hablar, me serviré de imágenes, Santi de la fundación de la coral, decía los domingos por la tarde son la parte más dura de la semana para quien sufre, Santi de las idas en prisión, Santi de los centros de menores, Santi de encontrarse con familiares que habían decidido acciones de Santi de los Santi de los Santi centros de mujeres mal tratadas, el Santi de las fronteras, la valla de Ceuta y Marruecos, los bosques de Fnidek, el Santi de las llamadas aquí y allá del planeta, el Santi de los acompañamientos, el Santi de los hospitales, el Santi feliz de los conciertos del Corazón, el Santi de las puertas abiertas de casa, el Santi de las oraciones inmenso conocimiento a los más necesitados, Santi de las relaciones con no importa quién, de edad y origen diferente, Santi que no decía nunca que no, Santi pacífico pero a quien rebelaban las injusticias, Santi que escuchaba y callaba, aunque se daba cuenta, Santi incansable, Santi que siempre se podía dar un poco más Santi que quería terminar como el príncipe feliz, dándolo todo a quienes lo necesitaban, Santi que amaba hasta más no poder a quienes sufrían, Santi que llevaba en el corazón a las personas que habían tenido que dejar sus países, haciéndose uno con ellos, con un cariño que no tenía límites, tanto le hacía que fuera venido de mil persona como de la mil persona...
Santi que en las últimas palabras que le oí aquel 14 de agosto: "me parece que ahora toca hacer el camino de Jesús"... explicaba quién era. Al cabo de 3 horas había pasado a otra realidad... Santi que la doctora que le atendió en su muerte nos dijo: “pero, ¿quién era?” Porque les había impresionado, en el agradecimiento, en la serenidad, en la amabilidad.
Hay una evolución profunda a lo largo de estos veinte años... Con dolor muy sentido en su interior había ido compartiendo las historias tan graves que siempre han caracterizado a nuestra asociación, y fue entrando en una visión de la vida amplia, honda, muy seria, sobre el sufrimiento del mundo y sobre las grandes injusticias. Una visión que le llevó también a una consideración muy amplia de la vida, a un conocimiento muy profundo de la condición humana... Y una vivencia, triste también, del inmenso sufrimiento que atraviesa la vida... Había ido desarrollando en su interior un gran dolor, una compasión muy fuerte, que le llevaba a ser exigente con el estilo de vida: el austeridad, el autónomo la atención a los pobres siempre, siempre...
Santi había dado un gran salto que, tal vez contenido como era, no podía percibirse bajo la imagen amable y sencilla... Pero en algunos sentidos estaba ya muy lejos de muchas cosas, y había tocado de lleno lo esencial, sin adjetivos ni etiquetas, ni definiciones... Lo Esencial. Con mayúscula. En lo Esencial Santi vivía, como siempre, profundamente cogido a Jesús. Hecho Jesús. En una vivencia espiritual fuerte como roble. Jesús le recorría de arriba abajo. Era el punto central de su vida. Sólo iba hacia Jesús.
Podría hablarse largamente de estos últimos veinte años, que quizás no se han percibido en la seriedad y trascendencia que habían tenido.
Necesitamos referentes, personas que, en el momento actual que vivimos, tan complejo como es, nos sean marcas por el camino a realizar.
No quiero dejar de decir que durante los dos últimos años, Santi había leído /grabado para su hermano mayor, que no tiene visión suficiente para leer, ¡33 libros de ciencia! Aquí estaba dando también un gran salto: Tenía una visión global, cósmica, de la vida y del universo, de unión de todo. Todo lo veía atado en Dios. Los nuevos avances científicos y tecnológicos, las nuevas explicaciones, le maravillaban y le acercaban más a la maravilla de la Creación. Esto hubiera dado frutos con no mucho tiempo.
Tengo que terminar. Las muestras de dolor por su muerte no terminan, de los lugares más distantes del mundo. Permítanles decirles que nosotros seguimos, seguimos en su legado, estamos allí mismo donde quisimos estar hace veinte años, en este territorio del dolor cuando se ha adentrado en las vidas, el dolor duro, quizás aún más arisco y solitario que nunca, las personas a las que ayudamos actualmente prácticamente todas tienen un grave problema de enfermedad en casa, por favor, si pueden, ¡si pueden!
Inmensas gracias por escuchar. Escuchen, hay vidas que van mucho más allá de lo que vemos, la suya fue una vida dada, es cierto, pero es mucho más que eso, su vida es una proclamación del derecho de los más necesitados a vivir ya ser felices, es la defensa de la donación total, es un grito de alerta de no perdernos en las periferias, hay vidas que llegan dicen sencillamente, haciéndolo. La vida de Santi fue una vida de éstas. Y por eso es una vida que Vive, que está ahí, que está presente, aquí y ahora. Dios, como decía él tantas veces, es un Dios de vivos. Escuchen, proclamemos la esperanza. ¡Muchas, muchas gracias siempre!
M Lluïsa Geronès Estrada (en nombre de la Asociación Àkan – Girona)
puede descargarse este escrito haciendo clic aquí
Recopilación de fotos de lo que fue la celebración:












