Introducción
- Hoy es la Celebración de todas las celebraciones.
- Hoy rehacemos la historia de nuestra salvación, la historia de nuestra fe.
- Hoy es como si Dios nos escribiera su carta definitiva, para que quede grabada en nuestros corazones. Y podría decir así...
Primera parte
1) Yo por ti creé el Universo y te creé a ti y te puse entre una multitud de hermanos, para cuidar a unos de otros.
- Y tú te encerraste en ti mismo, y quiste ser Dios, e ignoraste a los hermanos, y has dominado la tierra no como un jardinero sino como un explotador voraz y sin entrañas.
2) Yo por ti te situé entre personas muy diversas, para que juntos crearais una comunidad con talentos y carismas diferentes.
- Y tú transformaste la relación con los demás en rivalidad, confrontación, en el individualismo más fuerte.
3) Yo por ti envié a los profetas, que denunciaran tus injusticias, y te recordaran el camino y la Alianza originaria...
- Y tú encerraste las orejas a su voz, quisiste ir a la tuya, y mataste a muchos de los profetas que te envié.
4) Yo os di la Ley, para defender a los más débiles, para proteger a la viuda, al huérfano y al inmigrante, para recordaros el deber sagrado de proteger sus vidas...
- Y tú te construiste una religión sólo para los llamados “buenos”, puros y fuertes. Que se creen con el derecho de juzgar a los demás
5) Yo por ti quería ser el amigo fiel, el compañero de camino, la presencia humilde y amorosa...
- Y tú te inventaste un Dios poderoso y terrible al que había que tener miedo.
Segunda parte
1) Entonces, por ti entendí que tenía que hacerme carne de tu carne, sangre de tu sangre, un hombre como tú para recuperarte, para amarte con los gestos humanos que tú entiendas, para mostrarte la vida que lleva a la felicidad para todos
- En Jesús, quise abrirte los ojos para descubrir el mundo como un jardín que hay que cuidar, ya los demás como hermanos que hay que amar.
2) Yo quise enseñarte el difícil arte de abrir los brazos abiertos y amar a cada ser humano como tu hermano.
3) Yo quise que, por fin, escucharas la voz de Jesús, que con voz humana y fraterna te dice: “ven y sígueme”
4) Yo, en Jesús, fui a buscar a los leprosos, a los ciegos, a los pobres, a los que no cuentan, a los que están a raíz del camino...
5) Yo, en Jesús, me hice el último de los últimos, un crucificado, para que nadie me vea por encima de él, para que todos se sepan hijos e hijas queridos y perdonados.
* Y entonces los 12 personajes suben y se quedan de pie en el presbiterio, de cara a la gente, hasta que acabe la homilía.
Y es así como, hoy, resucitamos a todos, en forma de comunidad. Porque la Resurrección significa esto: es posible vivir como Jesús. Él ha sido uno de nosotros, uno de nuestra carne. Es posible vivir según el plan de Dios, tal y como Jesús vivió.
Y no sólo es posible, sino que es nuestra misión y nuestra felicidad!!!!
Efectivamente, nosotros somos hoy las manos de Jesús. Su voz. La única manera que tiene Cristo Resucitado de abrazar a las personas, de anunciar la Buena Nueva del Reino, de llevarla a la práctica... El único evangelio que leerá a mucha gente es lo que leerá en tu manera de actuar.
Alexis Bueno, sj





