Cataluña Religión | 12 de abril 2021
A medida que continúan las investigaciones y ensayos en la búsqueda mundial de una vacunación más eficaz para prevenir el Covid-19, ha aparecido la oposición de algunos grupos que ponen en duda la claridad y las garantías morales que rodean a la vacunación, basándose en el supuesto uso de embriones en su creación.
Para resolver estas dudas, los obispos católicos de Inglaterra y Gales responsables de los problemas de salud y vida han publicado un documento donde enfatizan el apoyo de la Iglesia Católica a la vacunación como una herramienta básica para proteger a los más vulnerables de nuestra sociedad, especialmente a los afectados por inmunodeficiencia, las mujeres embarazadas y sus hijos.
"Todas las vacunas recomendadas clínicamente se pueden utilizar con la conciencia tranquila"
En el documento, los obispos dejan claro que la Iglesia distingue entre el reparto poco ético de vacunas en la actualidad y el uso de líneas celulares históricas que derivaron de embriones abortados en la década de 1970. Reiteran la posición moral de la Iglesia al oponerse a la producción de vacunas utilizando cuando se enfrentan a la opción de no vacunar a sus hijos o ser cómplices del aborto. De ahí que en el texto expresen su afán por seguir trabajando hasta que tengan más pruebas que certifiquen que no se están produciendo nuevas vacunas utilizando células diploides humanas.
Sin embargo, los obispos reiteran la enseñanza de la Iglesia, que dice que "la importancia primordial de la salud de un niño y otras personas vulnerables podría permitir a los padres utilizar una vacuna que se desarrolló en el pasado utilizando estas líneas celulares diploides".
Ésta es la misma idea de fondo que se desprende de una nota publicada por la Academia Pontificia por la Vida de la Santa Sede en 2017, que afirma que “todas las vacunas recomendadas clínicamente se pueden utilizar con la conciencia tranquila y que el uso de estas vacunas no significa ningún tipo de cooperación con el aborto voluntario”.





