Cataluña Religión | 20 de febrero 2021
Margarita Bofarull, médica, religiosa del Sagrado Corazón, presidenta del Instituto Borja de Bioètica, asesora del Vaticano en la Pontificia Academia por la Vida y profesora de la Facultad de Teología de Cataluña ofreció una charla sobre la eutanasia, en el Monasterio de Sant Cugat, en el marco de los jueves de Formación para adultos.
Bofarull aclaró muchos conceptos relacionados con la muerte y lamentó la forma en que se ha aprobado la ley en el Congreso ya que “ha prosperado sin que haya habido ningún debate ni parlamentario ni social sobre la muerte” y criticó que la comisión de trabajo no hubiera tenido en cuenta el informe del comité de bioética de España, contrario a la despenalización. Y alertó del peligro de desprotección de las personas más vulnerables "aquellos que la sociedad descarta o aquellos que sienten que son una carga para sus familias".
Según Bofarull, la muerte es todavía un tabú en la sociedad: "Nos estamos acostumbrando a escuchar cifras de muertes pero no hay un diálogo social sobre la muerte; y la muerte nos interroga a todos sobre el sentido de la vida". Bofarull comentó que, en el marco de este vacío de diálogo, existe mucha confusión sobre el significado de la eutanasia y "muchas personas cuando dicen "quiero la eutanasia" en realidad piden no sufrir, tener una buena muerte. Y esto es posible con otras opciones, como la sedación paliativa"
Bofarull lamentó que aquí en el Estado Español todavía no las tenemos garantizadas. En este sentido, destacó que en España, se ha calculado que en un año, antes de la pandemia, habían muerto 80.000 personas sin recibir los cuidados paliativos que necesitaban.
Bofarull explicó con detalle cómo los cuidados paliativos ayudan a evitar el sufrimiento de los enfermos y contribuyen a darles una buena muerte, un buen final. Por eso, insistió en la necesidad de formación, tanto de la sociedad como de los futuros profesionales de la salud en los temas relacionados con el fin de la vida y los paliativos.
Margarita Bofarull concluyó recordando uno de los aspectos más importantes y necesarios en el mundo actual, de la vida cristiana como es el hecho de que la vida, además de ser un bien individual, es también un bien comunitario y aseguró que “si vivimos en auténtica comunidad habrá menos peticiones de eutanasia”.
Puede recuperar la charla a continuación:





