Vivir en casa
Podría parecer el título más normal del mundo, pero si nos paramos a pensar que ahora se ha transformado
en nuestro día a día, quizás incluso nos entra vértigo. Pues ahora imaginémonos en el barrio de la
Salud de Badalona, en un piso con condiciones insalubres, con 3 o 4 hijos, inesperadamente la
pareja sin trabajo, y un virus que se esparce y nos hace respirar miedo.
Ésta es la realidad que nos hemos encontrado el equipo de profesionales de la Fundación la Salud Alta.
En cuatro semanas que llevamos, el confinamiento se ha convertido en un reto mucho mayor que el
propio Covid 19 campando por las calles. Decir a las familias que bajábamos persiana pero seguíamos
telemáticamente con ellas día a día, que las queríamos acompañar no sólo con las suyas
preocupaciones, sino también queríamos cubrir las necesidades alimentarias e higiénicas, seguir
trabajando por proyectos a través de actividades o retos encarados a aprendizaje, ocio y educación
emocional.
El resultado está siendo muy positivo: de repente todos hemos abierto de forma telemática las puertas de casa
nuestra, y nos atrevemos a compartir más que nunca: el confinamiento nos reta a ser más humanos, a
preguntar cómo estás ya abrir el corazón a las emociones más vulnerables que todos llevamos dentro y que
tienen necesidad de ser escuchadas.
Mar Tusell, educadora de la Fundación la Salut Alta





